Pensión jubilación

Pensión jubilaciónTras una larga vida laboral llega el momento del merecido descanso. Los esfuerzos de toda una vida para cotizar mensualmente a la Seguridad Social, comenzarán a dar sus frutos: la pensión jubilación, una renta mensual y vitalicia que tras un período determinado de años cotizados y alcanzada cierta edad, cobra todo ciudadano del estado. El número de años cotizados debe de ser de alrededor de 35 (como mínimo), aunque varía de unos países a otros. La edad para comenzar a cobrar la pensión jubilación se sitúa entre los 60 y 68 años, dependiendo también del país en el que se resida o cobre.

Cotizar para cobrar

Para poder cobrar la jubilación hay que reunir ciertas condiciones. Además de tener la edad exigida, se tiene que haber cotizado a la Seguridad Social. Estas aportaciones las realizan mensualmente todos los trabajadores por cuenta propia o ajena, durante toda su vida laboral. En el caso de los trabajadores por cuenta propia, autónomos, son ellos mismos los que se hacen cargo del importe íntegro de su cotización; los trabajadores que dependen de una empresa, empleados por cuenta ajena, solo tienen que realizar una pequeña parte de la cotización, encargándose de aportar la mayor cantidad el empresario que los tiene contratados. Los importes totales de estas cotizaciones serán los que marquen la cantidad mensual a cobrar cuando llegue la jubilación. Las cotizaciones de los trabajadores por cuenta ajena dependerán de su categoría laboral, a mayor categoría, mayor cotización y, por tanto, mayor jubilación. Los autónomos, por su parte, pueden elegir la cantidad que deseen cotizar (siempre dentro de unos límites), por lo que normalmente se comienza a cotizar por el mínimo exigible y, aproximadamente veinte años antes de la edad prevista para su jubilación, se aumenta esta cuota, asegurándose así una pensión más elevada.

Tipos de pensiones

Basándose en las cotizaciones realizadas, las pensiones de jubilación pueden dividirse en contributivas y no contributivas. Las contributivas son en las que el trabajador, ya sea él mismo (autónomo) o a través de su empresa (asalariado), cotiza, es decir, contribuye con una cantidad determinada mensual, al fondo de la Seguridad Social, para que, en un futuro este fondo le proporcione su jubilación. Es el caso general y prácticamente todos los ciudadanos entran dentro de este tipo de pensión. Pero existe un sector de la sociedad que, debido a su falta de recursos, o bien porque no han llegado a cotizar el mínimo de años exigible en su país (alrededor de 35años), debe acogerse a otro tipo de pensión, la no contributiva. Es de cuantía mínima, pero garantiza al pensionista la prestación económica, la asistencia médica y farmacéutica y el acceso a los servicios sociales de forma totalmente gratuita (aún sin haber cotizada nunca).

La pensión puede ser total o parcial, dependiendo de si el pensionista se va a retirar definitivamente, o bien va a continuar trabajando con una jornada reducida. Si es total el jubilado cobrará la pensión íntegra, en el caso de la parcial, pasará a cobrar parte de la pensión y el resto lo cobrará (como salario) de la empresa en la que continuará trabajando. Los requisitos a cumplir para acogerse a la parcial serán, en el supuesto de que el trabajador no haya cumplido la edad legal de jubilación, firmar un contrato “de relevo” hasta que llegue a esa edad, reducir su jornada laboral entre el 25% y 50% y llevar cotizados al menos 33 años. Un caso especial es cuando el trabajador ha excedido la edad de jubilación, pero decide seguir trabajando sin hacer efectivo su derecho a recibir la pensión. En casos como este, la cuantía total en el momento en el que finalmente decida jubilarse, se verá incrementada desde un 2% hasta un 4%, dependiendo de los años cotizados durante su vida laboral. El caso contrario sería que el trabajador se jubilase antes de llegar a la edad establecida. Es lo que se llama jubilación anticipada y se puede acceder a ella de forma voluntaria o bien por razones ajenas al trabajador (despido colectivo, cese de la actividad de la empresa…). En ambos casos además de cumplir ciertos requisitos (cantidad de años que faltan para la edad de jubilación legal, años cotizados, estar apuntado como demandante de empleo durante un tiempo determinado…), la cuota de su pensión sufrirá una reducción. Además de los casos anteriores, tendrán derecho a jubilación anticipada los trabajadores que a causa de algún accidente o enfermedad hayan recibido la incapacidad total (siempre y cuando su edad sea la que exige la ley), así como los trabajadores pertenecientes a sectores laborales especialmente peligrosos (minería, pilotos aéreos, artistas del trapecio…).

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